El cuerpo es la piedra angular de la catedral tántrica, para el tantra no es el humilde servidor, ni la antítesis de lo espiritual.

Para captar la clave del tantra hay que comprender que mi cuerpo real es un universo de una complejidad extraordinaria, cuya vida secreta desconozco. Por el contrario mi cuerpo vivido es una simple imagen, un esquema, una construcción mental, y el único aspecto que solemos conocer.

Atrévete a descubrir tus potencialidades y tus energías extraordinarias que la práctica tántrica despierta y desarrolla.

El sexo es sólo el principio, no el fin. Pero si te pierdes el principio, también te perderás el final.